¿Usted es igual a mi?, ¿usted es igual a su vecino?, ¿yo soy igual al hermano?, ¿mi hermano es igual a mi hermana?, ¿un mellizo es igual a otro?. Ni en el caso más extremo somos iguales. La igualdad es un termino que se escucha mucho pero que en este caso está mal utilizado. Y justamente por que no somos iguales somos diferentes, entonces… ¿no es redundante decir un vino, o una yerba mate diferente?, por supuesto que es diferente, por que si fueran iguales le atribuiríamos el mismo nombre que otro. La existencia de diversidad, y la aceptación de la misma es lo que nos hace iguales.
Esta reflexión está inspirada en el nuevo comercial de Quilmes:
Que me recordó a este otro:
Y luego a este:
Tanto en Twitter, Blogs, Diarios, y Facebook despertó interés y se versaba de copia/plagio de Quilmes. La Batalla y Guerra de los Sexos, además de ser un clásico del cine Inglés, es un modelo para explicar la teoría de los juegos, es decir desde que desde tiempos inmemorables las personas buscaron comprender el sexo opuesto, por ello es un tema tan recurrente.
Existen varias formas de mostrarlo, el enfrentamiento el más clásico de ellos fue utilizado como recurso en el comercial así como también en numerosas batallas como la de Narnia y la de Sterling en Corazón Valiente.
Esa cantidad excesiva de ejemplos que llegan a nuestro cerebro que nos permiten anticipar a lo que va a suceder. Esta situación de anticipar el momento de emoción al ver el spot genera sensación de satisfacción producto de la dopamina, un neurotransmisor generado por el sistema de recompensa cerebral.
Les comparto un brief acerca de la igualdad y diversidad (que desde el punto de vista conceptual es más aceptable): enseñar a las marcas a perder la diversidad: http://www.culturademarcas.com.ar/nuevosojos/
Sin embargo, hoy 9 de febrero de 2012 [edito] dejo de pensar en mi y en los usuarios geek que están por toda la red para pensar en algunas personas más reales o más comunes quizá. El comercial para estos consumidores más reales, es muy aceptable. A ellos realmente no les importa ni un poco a quienes copiaron. A veces los planners caemos en la trampa de la intelectualidad, y yo está vez caí.