En el 2011, la inversión publicitaria de la categoría chocolatera alcanzó los 96 millones de dólares, según Monitor. El punto de inflexión en el mercado de Argentina parecieran ser las Pascuas. Sin embargo a tiempo posterior paseando por la ciudad de Mar del Plata, me encontré con la expo-chocolate que se organizó por la agencia local Tálamo. Quedé algo sorprendido con la cantidad de personas sobre los stands y la felicidad de los mismos. De repente los grandes eran chicos otra vez, y las caras de preocupación se habían desvanecido.

La gente en cuanto se topa con algún producto regional, más en fin de semana largo (fecha elegida para realizar el evento) aprovecha para llevar a modo gratificación para los familiares y amigos. Haga frío o calor excesivo, el chocolate es un manjar que muy pocas personas se resisten. Esta devoción por el chocolate se debe a que cuando comemos este derivado del cacao se segrega una cascada de reacciones químicas que inunda el cerebro de dopamina activada por el nucleo de accumbens, del mismo modo que cuando tenemos sexo.
En un nivel más profundo de análisis, no dejo de sorprenderme de los últimos trabajos de Cadbury.
Lejos de ser un chiste feminista o una idea fantasiosa, a nivel científico tiene mucho de real. El cerebro es un gran buscador de recompensas. Y cuando este se anticipa a situaciones como: el orgasmo, abrir un pack de chocolate, o ganar en un juego de azar, se activan señales neuronales que convergen en el circuito de recompensas, donde experimentamos y sentimos placer.
Del mismo modo, Dove Chocolate, para uno de sus lanzamientos ha trazado una idea consistente en dos personajes, dos mujeres llamadas Pam Nesia y Em Ocean. En donde muestra como el chocolate puede ser utilizado para olvidar y reprimir sentimientos.
Entonces… ¿el chocolate puede ser un calmante de ansiedad, un reemplazante social, o puede interferir en el estado de ánimo depresivo?. Si, momentáneamente. El chocolate puede corregir las deficiencias de ciertos neurotransmisores que causan trastornos emocionales. Es decir, cuando consumimos chocolate las neuronas producen la serotonina a partir del aminoácido triptófano.
Según Cadbury, que realizó un estudio en 2007, más de la mitad de las mujeres inglesas de entre 18 y 50 años considera más placentero comer chocolate que tener sexo. En la misma línea, el doctor David Lewis, de la Universidad de Sussex, Inglaterra, logró confirmar que, para las mujeres, sentir cómo se derrite un trozo de chocolate en la boca genera una sensación de placer hasta cuatro veces más intensa y duradera que el efecto de un beso apasionado.
El estrés crónico, y la vida agitada, sumado a la necesidad de sentirse tranquilo es también otra de las causas de la tendencia del aumento del consumo de chocolate como reflejo del aumento en las deficiencias neuroquímicas de la Unidad Cerebro-Mente.
Algo que los informes de mercado no nos dicen y un aspecto interesante a tener en cuenta para que este producto derrame sobre otras categorías nuevas o en nuevos usos para otros mercados… ¿pasta dental con esencia de chocolate?, ya veremos.

