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Veinte, de etnografía

En solo 20 minutos, Kiwi, o Kiwa, nos propuso salir a la calle aplicando las técnicas etnográficas aprendidas. Elegí entrevistar a unos comerciantes que embellecen y aromatizan la Avenida Cabildo de la ciudad de Buenos Aires.
Entre los comercios que aparecen excesivamente cuadra a cuadra, están: los kioscos, los vendedores de artesanías, y por supuesto nuestro objeto de estudio del día: los floristas.

La punta del ovillo está en el tamaño del mercado, ¿cómo puede ser que sobrevivan tantos floristas?, ¿quiénes compran más?, ¿hay algún formato especial para vender más?, ¿qué se vende más? y ¿por qué?, ¿por qué? y ¿por qué?. Quería evitar lo obvio, es decir, preguntar acerca de fechas que más se venden, por que ya conocemos la respuesta y además, para no caer pesado.

Me acerqué a el primer comercio, dispuesto a estrenar el EveryDayLives (software etnográfico), me quedé al menos cinco minutos observando el movimiento, y luego comencé a entrevistar a Marcos. Al principio, pareció barruntar, por suerte estuve astuto en llevar mi carpeta de Universia. Dijo que las florerías eran en su mayoría peruanas y bolivianas. La familia de Marcos es de Perú y tienen tres florerías en la zona de Belgrano. En el rato que estuve con el, solo vendió un clavel a una señora mayor. Dice que son sus compradoras más fieles. Los jóvenes solo compran en fechas especiales y lo hacen de compromiso remarcó “no les queda otra”.

Cruzando cerca de una galería por Quesada, se encontraba “Ayma” en realidad Aymara, pero no le gusta su nombre, entonces decidió abreviarlo. Ayma es hija de Bolivianos, y tienen una florería pero dice que tienen planes de abrir una nueva. La conversación con Ayma estuvo muy cortada, no por su carácter, si no por la cantidad que vendía. Ella me contó su secreto: “las flores más grandes, rojas y bellas se deben colocar en los extremos y a la altura de los ojos”. También agregó que la mayoría de sus clientes eran mayores, “faltan enamoradizos”.
Me pareció importante como preguntar, como acercarse, como evitar caer en lo obvio y ser rechazado, me acuerdo del antropólogo inocente cuando pienso en esto. En conclusión, vimos como en un rápido accionar, se puede observar y buscar las respuestas a un problema.

La lectura de la calle

Voy a contar un anécdota vigente. Alumnos, profesores y empleados de Telefónica Argentina, creen que tienen un estacionamiento VIP en la intersección de Ovalaría y Gascón de la ciudad de Mar del Plata. Para lo que algunos es un espacio de privilegio, para otros es una rampa que les permite subir y bajar la vereda. Es más lógico contarlo en época de clase pero me sorprendió ver que teniendo todo un espacio para estacionar se sigue usando el espacio VIP.

Ante tal suceso, tenía tres opciones, presentar una queja en Telefónica, presentar una queja en CAECE o llamar a policía de transito. En Telefónica me dijeron: “ya la saco”, al rato volví a ver que había sucedido y me dijeron “pibe, tomatales, botón”. En CAECE una amiga se presentó a las autoridades y le dijeron: “es responsabilidad de Luisito (el que cuida los autos)”. En el número de la policía de transito respondieron: “ya está yendo para ahí la moto número 324″, me recordaron a cuando pido pizza los viernes a la noche, será por que nunca llega a tiempo la pizza para ver el partido (la moto tampoco llegó para hacer la multa).

Cuando voy por la calle aplico una lectura, decía Ronald Barthes en su escrito “La cocina del discurso”. Esta es la misma lectura que le aplican todas las personas que pasan por esa esquina y entienden que esta circunstancia tiene una sola connotación posible. Ni la empresa, ni la institución educativa, ni los alumnos comprenden que esto habla por si solo del nivel cultural y educativo que tenemos. Me recordó en escrito de Pablo Lezama donde dice: “Hay que sostener el discurso con actos” en el tópico “Para que lo elijan sus consumidores, primero haga que lo elijan sus empleados“. Si una marca dice determinada cosa, debe mantenerse en la misma línea. El acto de los empleados, profesores y alumnos repercute de manera directa en el discurso de la marca empresa, marca institución educativa, y marca alumno como futuro profesional.

Este automóvil, me comunica el status social del propietario, me dice el estilo de vida de la persona. Este automóvil, en el estacionamiento VIP, ¿qué te dice?.