Algunas marcas desaparecen por problemas económicos y sociales. Hay otras que decaen por errar en la orientación de la comunicación. Este el caso de una universidad marplatense que tiene una excelente agencia de comunicación a la que ellos no quieren escuchar.

Parte 1, consumer: Los ingresantes pre universitarios del próximo año, se los conoce como generación z. A este segmento le gusta saltar de canal en canal y de carrera en carrera. Les gusta muchas cosas al mismo tiempo. Se interesan por casi todo y casi nada. Escuchan desde reggae hasta Pyotr Ilyich Tchaikovsky sin prejuicios. Viven a través de las imágenes. Pueden patinar, navegar, estudiar, cantar, soñar y reír. La sorpresa no integra el diccionario. Sin embargo los alumnos no son el único público, también lo son los padres y en tal caso, el mensaje debería desmitificar la creencia de que los deportes o que la música de cualquier género puede afectar el desarrollo educativo. El skate, long, bike, surf, etc. es parte de la cultura de Mar del Plata y es una de las manifestaciones culturales más bellas que tiene. En verano, el director de arte de VH1 y MTV estuvo en nuestra ciudad para intervenir tablas en el Centro Cultural la normandina, fue algo espectacular de ver.
Calificar estos deportes como parte de una evolución tardía atenta contra la cultura marplatense.
A nivel de categoría educativa las universidades deberían comprender cual es el rol en el contexto que estamos corriendo. Sir Ken Robinson lo explica muy bien en el siguiente video:
No hay un sistema educativo en el mundo que a diario enseñe danza a los niños al igual que como les enseñamos matemáticas, ¿por qué?, ¿por qué no?, creo que es importante. Las matemáticas son importantes pero la danza también lo es. Los niños bailan siempre, todos lo hacemos. Todos tenemos cuerpos ¿no?. Lo que ocurre en realidad que al crecer los niños los educamos de la cintura para arriba y luego nos enfocamos en sus cabezas y ligeramente hacia un lado. (Robinson, 2009).
Al igual que estas personas aquí arriba, también me desligo del mensaje de la Universidad CAECE. No digo que exista intención, solo explico lo que connota a través de este análisis. Los invito al festival de cine de skate, a ver gimnasia y patinaje artístico. Los invito a dejar de pensar de la cintura para arriba para comprender lo maravilloso que puede ser la expresión de los cuerpos.
Humildemente deberían retirar los avisos de las calles – no ignorar más las recomendaciones de su agencia de comunicación – y pedir disculpas. Sin más que decir yo me voy a patinar por la costa.

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